Las nuevas modalidades del trabajo: coworking
El crecimiento de las tecnologías y dispositivos móviles parecían prometer, allá por la segunda mitad de la década del ’90, que el teletrabajo sería una modalidad que no tardaría en mostrar sus beneficios y, por lo tanto, en volverse universal (apta para cualquier clase de trabajo) y masiva (adoptada por una mayoría), haciendo que muchas personas algún día terminaran trabajando más desde fuera de sus oficinas que en ellas.

Hoy, iniciados los primeros pasos de esta segunda década del Siglo XXI, aquella “promesa” mostró --como suele suceder con los impactos sociales de las nuevas tecnologías-- que no era ni tan universal, ni tan masiva.
Si bien es cierto que cada vez más son (somos) quienes teletrabajamos, lo cierto es que esta modalidad, puesta en práctica, comenzó a mostrar ciertos lados flacos que sólo pudieron verse con el andar (sigue).
Quienes usualmente trabajan desde su casa saben que hay un sinnúmero de factores que atentan contra la productividad e, incluso, contra la eficiencia. Desde llamados telefónicos no necesariamente relacionados con el trabajo hasta interrupciones de familiares convivientes pasando por ese instante en que uno se incorpora para “estirar las piernas” (que casi siempre lleva hacia la pantalla de la TV y de ahí a la dispersión) pasando por la escapada a la cocina para hacer un mate o un café, son muchas las instancias que pueden desviar la atención cuando se trata de trabajar desde el hogar.
Claro: también están los bares. Desde que se volvió relativamente usual encontrar en los ventanales de cafés, confiterías y restaurantes el sticker con las palabras mágicas “Wi Fi Zone“, es frecuente encontrar personas con sus laptops trabajando junto a un pocillo de café (o varios). Aunque en este caso también hay inconvenientes: algunos, que atentan contra la concentración; otros, contra la comodidad. Entre éstos, por ejemplo, que no es nada práctico desconectarse, cerrar la laptop y pagar cada vez que se necesite ir al baño, ya que la alternativa sería hacerlo dejando la laptop sola con el consiguiente riesgo de que la roben.
Podría argüirse que una buena opción es instalarse una oficina propia… pero aquí surgen dos cuestiones, como mínimo: primero, que si la necesidad es justamente “tele” trabajar y contar con cierta movilidad, alquilar una oficina no parece una opción inteligente. Y segundo que quizás no se dispone del dinero necesario para alquilarla.
"Combinamos la sociabilidad de un café con lo mejor de la oficina"
Bien dice un dicho popular que “donde hay una necesidad, hay un negocio”. Y hubo quienes lo pensaron, y hacia 2007 surgió en la Argentina algo que hasta tiene su propia entrada en Wikipedia: el coworking. ¿Qué es? Dicho en pocas palabras, un espacio físico al que uno puede ir a trabajar con su laptop o sentarse a una PC de escritorio en un ambiente distendido que tiene todas las ventajas del trabajo desde el hogar… pero sin sus contras.
La frase que sirve de subtítulo está en la home de la empresa Workstation, una de las varias que en la Argentina ofrecen servicios de esta modalidad que satisface una gama notablemente amplia de necesidades y no sólo la de trabajar lejos de la oficina o hacerlo cuando no se tiene oficina propia.
Así, uno puede “alquilar” estos espacios para utilizar las funcionalidades que necesite y según el tiempo que necesite. Según los lugares que hoy funcionan se puede alquilar por hora, día, semana o mes, y de acuerdo a lo que uno quiera hacer: utilizar simplemente un espacio para ir y conectar la laptop al Wi-Fi; usar una PC de escritorio (que también suele haber); contar con líneas telefónicas fijas; sacar fotocopias; realizar reuniones o eventos, y cualquier otra actividad que comunmente se hace en una oficina.
Y algunos “valores agregados”: la posibilidad de hacer “networking” en las salas de descanso (donde suele haber café y otras infusiones) y relacionarse con potenciales socios, clientes o proveedores.
Según una nota del diario La Nación de julio de 2010, la oferta de lugares para el coworking creció, lo cual se explica en los primeros párrafos de esta otra nota, mucho más reciente, del mismo diario.
Más abajo dejo los links a algunos sitios web de empresas que ofrecen servicios de coworking y uno de los videos promocionales donde se muestran estos lugares.
De todas formas, lo que me parece interesante observar, luego de decir todo esto, es cómo el surgimiento y la consolidación de las tecnologías de la movilidad (desde el Wi-Fi hasta las laptops y los smartphones) generó una nueva manera de trabajar, en la que esa relación “indestructible” entre espacio físico y trabajo, vigente durante siglos, comenzó a diluirse, posibilitando que el famoso concepto de “oficina móvil” se haga realidad.
Y cómo, en función de los límites propios del teletrabajo desde el hogar o los bares, surgió toda una gama de ofertas para quienes trabajan con necesidades de movilidad. E incluso más aún, ya que algunos de estos espacios --como Areatres, por ejemplo-- orientan sus servicios también hacia Pymes que quizás no cuentan con la infraestructura necesaria para actividades tales como eventos o reuniones numerosas
Publicado por Alejandro Marticorena | Nota originalCompartí esta nota:
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