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Introducción, declaración, adivinanza

Diseñar...

Trabajar en la vida real como diseñador gráfico, poco se asemeja a la enseñanza universitaria. 


Mientras encontramos en la universidad un espacio para preguntar, asemejar, aprender, conocer sobre diseño, la forma en que se diseña, el importante rol de la comunicación, lo visual, poder proyectar y poder darle a cada uno de estos proyectos un objetivo específico: ya sea vender, presentar, mostrar, advertir, posicionar…

 

En la vida profesional, el trabajo del diseñador se resume a una negociación con el cliente, dejamos de lado nuestro estilo, para adaptarnos tanto a los pedidos como a las necesidades reales de cada cliente, nos limitamos a realizar propuestas de acuerdo a la interpretación del pedido que el cliente nos haya hecho, sin perder de vista el objetivo que motiva esta necesidad de diseño por parte de ellos, ajustándonos a un presupuesto, a un tiempo, superando instancias de aprobación, de ida y vuelta...

 

Es en estas instancias, es donde se observa, el accionar del diseñador, proyectando a través de conceptos, dando respuestas específicas a cada uno de los proyectos que lleva a cabo, respuestas intransferibles, que van más allá de estéticas, o de modas a seguir…

La belleza no es el objetivo de los proyectos que inicia el diseñador, aunque los artificios visuales son importantes, la razón estratégica por la que cada proyecto surge, es mucho más importante que lo que se ve "lindo".

 

Lo más importante de la vida profesional, que finalmente nos sucede, es encontrarnos con la dificultad de poder explicarles a nuestros clientes el tipo de trabajo que realizamos, el tipo de dificultades que resolvemos y las soluciones que podemos aplicar para cada caso.

 

Los diseñadores acarreamos la dificultad de mostrarnos como aquellos agentes, con recursos profesionales, indicados para ponerlos al servicio de un fin, un lenguaje gráfico que es capaz de transmitir, de comunicar, que puede hacerse amable, atractivo o simplemente funcional, pero que no deja de ser una forma de comunicación visual de mensajes significativos.

 

Los diseñadores resolvemos problemas de comunicación, y a la vez llevamos con nosotros el problema de no poder comunicarle al resto, la importancia de nuestra actividad, el verdadero significado. No somos creadores de arte, sino que el objetivo de nuestros proyectos de diseño gráfico es la comunicación.

 

Se trata de funcionalidad, de comunicación, de estética, de que la forma siga a la función, de transmitir un mensaje, de poner nuestro talento para lograr un propósito específico, la utilización de imágenes y palabras para transmitir información, es programar, proyectar, coordinar, seleccionar y organizar…

 

Aún así, el título del "diseñador gráfico" sufre de un entendimiento vago, respecto a la profesión.

El aspecto más esencial de nuestra profesión no es, el de crear formas, sino el de crear comunicaciones.

 

Método: Diseño

Objetivo: Comunicación

Campo: Visual



Fernanda Arano
Diseñadora Gráfica UBA

 

 



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